Dominique Forest en su estudio

Dominique Forest: “Cambio de acera si hay un contenedor al otro lado”

Podríamos cruzárnoslo todos los días por el barrio y nunca nos daríamos cuenta. Cuando no está en su estudio, su uniforme veraniego suele ser un pantalón blanco, una camisa verde y un sombrero panamá. Me comentan que es un artista importante y melanzo a visitar su estudio en una entreplanta de Argüelles. Su lugar de trabajo es sorprendente. Un pasillo muy estrecho y principal conduce por diferentes estancias. Hay que moverse con cuidado para no tropezar con alguna de sus obras que abarrotan lo que en estructura parecería un hormiguero. El pasillo desemboca en la sala principal, la única que da a la calle y tiene luz solar.

Dominique ha sido un artista muy importante en la sombra. No es excesivamente mayor aunque su vejez parece que tiene ráfagas de crueldad con él. Su débil pelo canoso, alborotado por el trabajo mañanero le da un aire de profesor chiflado. Sin embargo, sabe en todo momento lo que dice. Tiene una mirada humilde, a veces picarona. Y a pesar de haber vivido toda su edad adulta en España y estar casado con una española, mantiene un acento francés que por momentos me obliga a afinar mucho el oído para dar con sus palabras.

Dominique Forest. 16 septiembre de 1941

Cuando le preguntamos por su fecha de nacimiento dice con una sonrisa “en el siglo pasado”.

Usted parece un artista rehabilitador. Tengo entendido que usted recoge de la basura material inerte y lo devuelve a la vida.

[Se ríe] Sí, manipulo los contenedores pero de guante blanco. No es mi especialidad tampoco, ves que tengo mucha obra de bronce y por lo tanto no son trabajos de recuperar. No es esa exactamente la palabra: a veces uno se encuentra unos objetos y piensa ¿qué se puede hacer con eso? ¿Qué se puede hacer con una olma de zapato y unos palillos? Un dragón.

Pero eso que usted me explica lo convierte en un artista rehabilitador.

No me quiero encasillar en esto. Las maderas y los materiales los corto al tamaño que necesito y casi todos los materiales los compré. No soy exclusivo de rehabilitar, no pienso en eso cuando lo hago.

No pienso en rehabilitar, cojo maderas viejas porque me sirven, no por darle otra vida, no es mi objetivo aunque el objetivo sea este.

La curiosidad atrae mucho. En los contenedores se encuentran cosas que son muy bonitas, muy servibles, que se han tirado por inconsciencia.

¿Encuentra usted muchos materiales útiles en este barrio?

Para encontrar hay que mirar. Yo soy capaz de cambiar de aceraa si hay un contenedor al otro lado. El que no mira no encuentra nada. Pero yo tengo una red de informadores que me dicen: mira, he visto en la calle Benito Gutiérrez a la altura del 58 unas maderas que a lo mejor te pueden servir. Me dan la información completa, según me pueda servir o no, pues voy o no voy.Artista francés

Usted nació en París ¿por qué se vino a vivir a Madrid?

Vine primero para hacer un cursillo de guitarra flamenca y luego vine con más asiduidad de vacaciones. Lo que pasa que encontré una chica estupenda, hicimos relación y como encontré trabajo aquí enseguida dejé mi profesión.

¿De qué encontró trabajo?

De dibujante.

¿De profesor?

No, en una agencia de publicidad. He estado en muchas multinacionales. De fijo o de freelance.

¿Cuándo decide dejar a un lado la publicidad para dedicarse al arte, o eran labores paralelas?

Sí, eran cosas paralelas. Al final la publicidad me cansó mucho. Me cogieron casi siempre para grandes campañas políticas, tanto del PP como del PSOE y otras institucionales, pero eso de coger cuatro aviones en un solo día me cansó mucho y a los sesenta años… Luego me monté este estudio para trabajar por mi cuenta pero más bien en el camino de la ilustración que de las campañas como creativo.

¿Cuál era su labor exactamente en esas campañas?

Los textos, el pensamiento y los textos. Escribo mejor que hablo [Se ríe]

Mi trabajo último es más de ilustración, carteles de teatro, trabajos para la diputación de Teruel, todo el logotipo del Puerto deportivo del Puerto de Santa María. Pero últimamente solo pintor, escultor y retratos para los amigos.

Quería preguntarle sobre su visión sobre el arte contemporáneo.

Como todo el mundo, hay cosas que entiendo y otras que no entiendo. Entiendo a Chillida, entiendo a Tapias, entiendo perfectamente a Menchugal (el arte figurativo), pero hay algunos que no voy a nombrar, que no los entiendo. Entonces no sé dónde está la frontera entre el blof, el engaño, el paripé, hacer arte sin creer en él, arte mentira, no sé dónde está la frontera entre el arte mentira y el arte que entiendo. No creo que nadie me lo pueda explicar.

¿Están sobrevaloras algunas obras de arte?

[Se ríe] ¿qué opina usted de esto?

Yo creo que algunos artistas, tanto músicos como pintores, están sobrevalorados.

Pues eso lo opinamos no solo usted y yo sino todo el mundo. Una obra, por muy bonita que sea, que suba a una cantidad de ceros y ceros de millones en subastas es un poquito ostentoso, como poco.

¿Su obra más cara por cuanto la ha vendido?

[Se ríe] Es una pregunta un poquito difícil porque he vendido obras muy caras y las he vendido muy baratas porque las personas que me las iban a comprar no tenían dinero. Un día me ilusionó muchísimo una pareja de recién casados que me compró una de las mejores obras que tenía en catálogo y fui a llevarla a su casa porque pesaba muchísimo y había que hacer una pequeña obra en la pared para poder colgarla y me di cuenta de que en el piso no tenían más que la cama, un sofá cama, un televisor y dos sillas. No tenían más nada. El televisor sobre unas cajas de fruta. Y se gastaron el dinero en comprar una pieza mía. me la pagaron en seis meses. Yo no pude no hacerles una rebaja sustancial.

No voy a decir que mis precios son según la cara del cliente, pero casi por ahí, hay una mezcla.

¿Considera que su obra está infravalorada?

Depende. Hay gente que pasa por delante sin pararse y otros que se paran y se fijan. No todo el mundo tiene el mismo interés para las mismas cosas.

Acabo de hacer una exposición en una sala muy grande, 600 metros cuadrados. En frente había una tienda de corbatas y la gente se paraba mucho más en la tienda de corbatas que en esta exposición.

¿Ante eso qué siente?

¿Qué voy a sentir? Me gustaría que no fuese así.

Quiero preguntarle por el nombre de las obras. El nombre de una obra puede influir en la percepción del espectador sobre la obra ¿Cómo hace a la hora de ponerle nombre?>Artista francés en madrid

Es lo más difícil. Algunas piezas no tienen problemas, se llaman como lo que se ve. Lo oriento para que el espectador vea lo que yo quiero que vea.

Otras veces pongo nombres mucho más neutros para que se vea lo que dé la gana.

Usted ha dicho que vino a España a aprender flamenco.

Estuve en la escuela de guitarra de París con el maestro Ramón Cueto y me sugirió que vaya un verano en España a coger un poco el compás y fue lo que hice. El primer viaje fue a Málaga. Allí conocía un guitarrista que aceptó a darme clase.

¿Es el mismo arte la pintura, la escultura y el flamenco?

No. El flamenco ha cambiado tanto… Ahora hay grandes maestros como Paco de Lucía. Pero hay una cosa que no me gusta nada que es la fusión. Me parece que es como apartarse del camino correcto.

¿Podría tocarnos la guitarra?

De acuerdo, pero no lo pongas en el aparato.

Ahora que conocemos al artista, este video nos explicará su obra.

Fdo: Esteban Martín

Twitter: emartinp

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