Carmen Iglesias de la RAE

C. Iglesias: “las críticas al diccionario biográfico han sido excesivas”

Carmen Iglesias de la RAEEl aura del te con limón, el aura de Carmen Iglesias. En el Palace, que es un ámbito en parte de los felices años ’20 y en parte provinciano de politiqueo catalán, yo tomé un agua de azahar y Carmen un te citrón. Hubo una pausa entre los dos, como el requerimiento de un paisaje enclaustrado en la cúpula multicolor del Palace. Con 22 yo me sentía, a la vez, del año ’22. A punto de comenzar el té danzante, Carmen y yo optamos por la charla en lugar del fox-trot que sonaba en la orquesta. Conversar con Carmen Iglesias es, por una parte, dar comienzo a un tutorial que no acaba de acabarse nunca, y por otra, adentrarse a conocer a una cultivada mujer. Su voz es un susurro que me obliga a estar muy atento y cercano. Carmen Iglesias, es una auténtica bluestocking, con esa elegancia sombrerista de las primeras mujeres que lucharon por una educación. Encarna una admirable historia de educadoras que lucharon por la libertad, que educaron a otras educadoras que nos han educado a nosotros, y de paso, al Príncipe y a las Infantas de España.

María del Carmen Iglesias Cano, 16 de marzo de 1942.

Lo mejor y lo peor de su juventud.

Lo mejor es que no hay sensación de tiempo. El tiempo no es un enemigo. Lo peor era la sociedad franquista: nos regañaban por hacer manitas en el autobús, teníamos que traer libros clandestinamente por la frontera…

Lo mejor y lo peor de su vida actual.

Lo mejor es tener el recuerdo de estar de acuerdo con una misma en todo lo vivido. Lo peor es cuando pienso que empieza a faltar gente.

¿Ha afectado al prestigio que la academia de la Historia tiene en España el hecho de que algunos historiadores hayan sido tan críticos en todo lo relacionado con los conceptos dictadura, dictador, Franco? 

¡Han sido tan desproporcionadas las críticas sin haber vista el diccionario! Creo que no ha afectado en ese momento. El diccionario queda ahí. Lo han escrito 5.500 historiadores que son responsables de lo que firman. Cuando nos hemos puesto a mirar, precisamente, ha hecho que veamos que hay más escoramiento hacia la izquierda que hacia la derecha. La Academia de la Historia es una institución de casi 300 años por donde han pasado muchos historiadores y el diccionario será un instrumento realmente útil para los historiadores.

Los jóvenes tenemos la sensación de que tras la Transición, la historia sigue teniendo una fuerte división entre autores conservadores y autores socialistas.

Jorge Semprúm decía que hay que convivir con varias memorias siempre que una no intente imponerse de forma violenta sobre otra.

¿Borrón y cuenta nueva sería lo más conveniente para el tema vasco o a la larga traerá consecuencias negativas? ¿Tendría la bondad de comparar la Transición, donde se hicieron pactos y concesiones, con la actual situación en el País Vasco?

Hay que cortar la espiral de violencia, pero también hay que tener en cuenta la justicia, sobre todo con las víctimas. Es distinto una guerra civil de dos bandos a lo que ha pasado en el País Vasco: personas que han pegado tiros en la nuca y han puesto bombas, han amenazado. Son dos cosas que no son similares. Las tres P’s de Azaña: Paz, Piedad, Perdon. En la Transición fueron los hijos de los que provocaron la guerra o los mismos protagonistas los que hicieron pactos y pasaron página. Es muy distinta la guerra civil a lo del País Vasco.

Usted es una defensora de la Transición y de la Constitución, pero ¿no cree que la Constitución se ha quedado obsoleta en la sociedad española del siglo XXI?

Totalmente. Se blindó demasiado. Precisamente porque se recordaba mucho la guerra civil y cómo se llegó a una guerra que los españoles no querían, solo los extremos de uno y otro lado, que se pudo haber evitado hasta cierto umbral, la Constitución del ’78 y la Transición se hizo como se hizo.

Doña Carmen, usted ha escrito un libro que se titula No siempre lo peor es cierto.

[Ríe]Cierto, pero antes de la crisis.

Ahora toca escribir el relato del zapaterismo. ¿Construirá la historia un relato negativo de las dos últimos legislaturas o por el contrario será apología del zapaterismo?

Los historiadores tendrán la palabra cuando pase un poco el tiempo. Para mí ha sido nefasto. El Infierno está sembrado de buenas intenciones. Y algunas intenciones que ha habido y algunos avances sociales se ha hecho a costa de poner a Bildu en las instituciones, de romper en Cataluña la Constitución, romper el espíritu de la Transición, convivir con los que no piensan como nosotros.Carmen Iglesias de la RAE

Kant decía que lo más importante es una buena voluntad.

Sí, pero con buenas acciones. Ha habido una falta de sentido de la realidad.

José del Campillo, ministro ilustrado del siglo XVIII avisó de la falta de realidad de la política española de su tiempo ¿Es una profetización de lo que pasa en la política española actual?

No. Siempre intento no caer en el esencialismo de que los españoles somos así. Es verdad que la histórica es cíclica y hay cosas que nos recuerdan al pasado. El contexto del XVIII es distinto al actual. Campillo critica indirectamente la ola de moralismo que viene del XVII, arbitrista, que critican y proponen remedios absolutamente fuera de la realidad, cargados de moralismo y buenas intenciones pero sin tener en cuenta que la realidad está ahí y acaba poniendo sus límites.

España necesitaría una gran reforma consensuada, sin embargo la educación parece muy politizada ¿sería conveniente sustituir el ministerio de educación por un consejo general de educación permanente y consensuado?  

No lo he pensado pero podría ser una solución. El mayor fracaso de nuestra democracia ha sido la educación. Además, se ha igualado por abajo. Me preocupa que la enseñanza pública se haya degradado tanto.

Ahora se critica el fomento de la enseñanza privada de Esperanza Aguirre en detrimento de la pública.

Yo creo que es más compleja la cosa. La pública se empezó a igualar por abajo porque se dejó de exigir el esfuerzo individual. Yo he estudiado en un instituto de enseñanza pública y estoy seguro de que si lo hubiese hecho en la enseñanza pública de la democracia, que hacía que todo el grupo se amoldase al más retrasado, seguro que yo no habría llegado a estudiar. La enseñanza se ha degradado desde el momento en que se dijo que todos iguales por abajo en lugar de premiar la excelencia. Se ha confundido la igualdad de oportunidades con la igualdad de resultados. Si los propios políticos envían a sus hijos a la privada es que algo han hecho con la pública.

Usted es experta en el siglo XVIII, siglo de la ilustración y las luces ¿Estamos viviendo ahora en el siglo de la oscuridad intelectual?

Para los contemporáneos nuestra época parece la peor. Las crisis se ven a distancia, no en el momento. En cualquier siglo la vida era algo que no tenía valor. El hecho de que todo ser humano, aunque se conculque, por el hecho de nacer tenga dignidad y libertad, eso es un avance histórico. Y es frágil, y siendo mujer, todavía más.

Siento que soy un pecador al igual que muchos historiadores al suscribir la frase “¡Adiós, valores, adiós!”. ¿Estoy equivocado al tener la sensación de que se han vulgarizado los valores y achabacanado las relaciones interpersonales?

No. Lo que pasa que hay épocas de mayor crisis. Hay crisis de valores. Yo intento siempre poner el tamiz de la historia porque cuando abres la historia de la antigüedad siempre encuentras  la queja de que los jóvenes no siguen a los mayores, no obedecen, todo el mundo lo que quiere es el dinero. Son generalidades que son verdad pero tampoco es toda la realidad. Generalizar es siempre una abstracción. Son ciertas las dos cosas. Hay crisis de valores.

Tuve una experiencia que me impresionó como profesora universitaria con gente estupenda. Noté como falta de realidad en ellos, y la denominé el síndrome de la tarima. Jóvenes brillantes que en cuanto tenían una responsabilidad, adquirían una cierta prepotencia y pensaban que tenían inmediato derecho a la gratificación. Robert Merton, uno de los grandes sociólogos del siglo XX escribió sobre la necesidad de aprender la postergación de la gratificación, es decir, que uno hace las cosas lo mejor posible por sí mismas, porque a ti te satisface hacerlas bien. Y eso puede ser reconocido o no. A veces en la vida haces una cosa bien y nadie la valora y al cabo del tiempo se te valora por otro lado.

Es la diferencia entre la excelencia y el éxito: el intento de hacer las cosas lo mejor posible porque son bellas en sí. El éxito es exterior, puede venir o no, pero debe ser siempre algo secundario. Y claro que hay cambio de valores, y personas muy buenas se hundían al primer obstáculo.

Me gustaría saber la opinión que le merece, como mujer trabajadora y luchadora, la discriminación positiva hacia la mujer y los cupos femeninos en grupos de trabajo.

Siempre los he criticado. He pertenecido a grupos de presión y de mujeres en la clandestinidad y creo que hay que organizarse y hacer presión. Ahora bien, los cupos me parece que conculcan uno de los valores que considero civilizadores que es el criterio del mérito. Se pasa del criterio del mérito individual al criterio del grupo. Y el criterio del grupo está unido al criterio de nacimiento, unido al azar y no a la razón. Y la experiencia nos está demostrando que en algunos campos está siendo muy buena esa presión femenina y estoy con ello, pero esas cuotas se han convertido en un acaparamiento no por mérito sino por clientelismo.

En estos momentos hay dos acontecimientos que, a mi parecer, merecen atención: uno es el 15M y otro es el nacimiento de UPyD. Ambos quieren un saneamiento de la democracia, uno echando abajo el sistema y otro desde dentro de sistema. Ambos están experimentando logros, pero ¿cual será más relevante históricamente?

Son tan distintos. No lo se. Siempre digo que soy historiadora y no futuróloga. El 15M ha tenido aspectos importantes de movilización pero en un determinado momento querer asumir la representación de todos es un error y la democracia nos ha costado mucho conseguirla y hay que perfeccionarla mucho pero no cargársela. Y UPyD considero que es un partido que merece estar muy presente en la política española. Se puede estar más de acuerdo con unas ideas o con otras pero en general tiene las ideas claras, lúcidas, no tiene todavía las lacras de clientelismo que tienen los partidos grandes y espero que sea muy importante para la regeneración democrática que necesita España.

Adrede, hemos sobrepasado el tiempo previsto para la entrevista, pero ésta ha llegado ya a su fin. Al salir del Palace, la realidad nos agita, pero mi memoria y esta entrevista guardarán para siempre aquella tarde primaveral de otoño con Carmen Iglesias.

Fdo: Esteban Martín

Twitter: emartinp

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2 comentarios en “C. Iglesias: “las críticas al diccionario biográfico han sido excesivas”

  1. “La necesidad de aprender la postergación de la gratificación”… totalmente identificada con ese pensamiento. Recuerdas Arquero…? El Plantador de Dátiles…

    Interesante persona… muy interesante!!!

¿Algún pensamiento al respecto?

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