Sócrates: “Solo sé que no sé nada”

El día era puramente otoñal. El leve viento frío movía las hojas perennes que se acumulaban en la parada del autobús. Un escalofrío me hizo abandonar mi estática postura y girarme: y casi como si yo lo esperara, pasó por detrás. Su vestimenta y rasgos faciales eran inequívocos, y lo abordé. Hoy quiero inaugurar Los actuales inactuales. Entrevistas con personajes de máxima relevancia pero que hace tiempo que dejaron de ser contemporáneos. Estas personas son muy complejas y necesitaríamos años para comprenderlos, además de leer todas sus obras. Pero con estas entrevistas quiero que nos acerquemos solo a pequeños aspectos. Para ello, me ceñiré lo más que pueda a la realidad. No podíamos empezar esta sección con otro personaje que no fuese el maestro Sócrates, una figura básica en la filosofía: los griegos, como amantes únicamente de lo bello, lo habrían repudiado, porque era tan feo que dolía a los sentidos. Pero su gran elocuencia y lucidez mental encandiló a contemporáneos como Glaucón, Alcibíades, Fedro, Trasímaco o el mismísimo Platón, y nos sigue encandilando hoy en día, dos mil cuatrocientos años después de su muerte.

Sócrates hijo de Sofronisco 470 – 399 a.c.

Maestro, supongo que ya lo sabrá, pero una de las grandes paradojas de la filosofía es que usted no dejó nada escrito ¿Por qué?

¿Crees, gracioso amigo, que hubiese cambiado algo la historia de la filosofía si hubiese dejado un gran Tratado acerca del pensamiento?

Así lo creo. Tenemos que dar gracias a Platón porque él recogió todo su pensamiento.

Sí, agradezcámoselo eternamente, pero no como gesto hacia mi persona sino hacia la sabiduría. Imagínate por un momento que yo hubiese escrito cantidad de libros ¿no podrían los ignorantes pensar que soy grande por haber escrito tanto en lugar de por haber reflexionado?

En efecto.

A su vez, tanto escribir gran cantidad de libros, como hablar hasta con los ojos cerrados. ¿No podría alguien que habla y habla creerse en posesión de la Verdad?

En efecto que sí.

Y si alguien se cree en posesión de la Verdad ¿no dejará éste su búsqueda porque cree que ya la posee?

Está usted en lo cierto.

Al contrario, amigo mío, yo he intentado ser una matrona del pensamiento, he intentado enseñar a los que conmigo han querido ir, la Mayeútica, un parir los pensamientos internos de cada uno para que uno mismo y en conversación con sus compañeros se dé cuenta de si está en el buen camino del hallazgo de la Verdad o, por el contrario, debe seguir pensando. Para ello, para que la búsqueda sea efectiva hay que partir de la premisa de que «Sólo sé que no sé nada».

Eso es muy certero.

Rechazo la palabra escrita al igual que rechazo todo aquello que pueda dar apariencia de sabiduría sin sabiduría. Creo en la reflexión y en la enseñanza oral por encima de la palabrería y el discurso incesante de palabras bien cosidas. No me negarás que de donde vienes no hay gente que habla y habla, hasta calentarte la oreja, y no consiguen explicar nada con utilidad vital.

Está usted en lo cierto, maestro. Los llamamos argentinos.

¿Argentum? Seguro que son gente brillante.

Lo son, pero muy palabrones. No quiero que nos desviemos del tema. Ahora, en el siglo XXI, es muy complicado diferenciar su pensamiento del de Platón, y aún más complicado acercarnos a su figura. En los Diálogos, Platón representa conversaciones que usted mantuvo con sus contemporáneos pero nos es imposible diferenciar su pensamiento del de Platón.

Querido amigo, ¿y no es la filosofía reflexión?

Sí.

Contéstame, ¿a caso es un acto por el que debamos los individuos de la polis pagar una tasa?

No, es gratis.

¡Por Zeus! ¿Gratis?

Sí, que no tiene coste monetario alguno.

Bien. Esto quiere decir que la filosofía, el filosofar, la reflexión, está al alcance de todo aquel que se predisponga a ello. Tampoco pertenece a nadie ya que las ideas son preexistentes y somos los hombres los que debemos alcanzarlas. Solo es necesaria una predisposición vital, y hacerlo. Entonces, quiero plantearte algo ¿Si bebes agua y comes legumbres, no pasan éstas a formar parte de tu estructura física?

Por cierto que sí.

Dime algo, ¿si Platón ha sido discípulo mío y ha reflexionado conmigo, hemos compartido largas horas de reflexión filosófica, no es posible decir que compartimos un mismo pensamiento acerca del mundo?

Por supuesto.

Querido amigo, el tiempo se me acaba y la filosofía es tan vasta que le he dedicado toda mi vida, no podríamos, ni aunque quisiésemos, resumirla en un rato.

De acuerdo. Pero me gustaría preguntarle sobre su proceso judicial y pena de muerte por corromper a la juventud. Aún está usted a tiempo de escapar. [Tan embebido estoy en mi conversación con Sócrates, que le animo, al igual que sus amigos, a huir para escapar de su condena]

Joven amigo, me acusan de corromper a la juventud en pensamientos contrarios a la religión del Estado. No tiene nada que ver con pervertir sexualmente. En tu época creo que estáis bastante familiarizados con ello y, sin embargo, el Estado no condena a aquellos que a escondidas y bajo la promesa de enseñar una doctrina divina abusan de la juventud.

Si solo has enseñado a tus discípulos tu teoría de que los Dioses griegos son tan solo folklore, y que toda personificación de la divinidad nos aleja de ella, no lo veo tan mal.

Cierto, amigo mío. Pero esta doctrina es contraria a la ley del Estado. Si yo escapase ahora, haría ver con mi cobarde huida que no respeto las leyes de la ciudad que siempre he respetado y he enseñado a respetar. Iría en contra de todo a lo que he dedicado mi vida.

Ya lo creo que sí.

Ya está listo el tósigo preparado con cicuta, veneno que debo tomar para impedir mi respiración y de esta manera morir por el bien del Estado. No pongo en duda, gracioso amigo del lejano tiempo, que este encuentro, aunque breve, ha sido muy fructífero.

No sabe usted cuanto. Le agradezco mucho que me haya atendido de forma tan apacible en estos momentos finales de su vida.

¿Piensas que hubiese sido mejor de otra manera? Hasta siempre, y «acuérdate de comprar un gallo para Asclepio».

Ahora, emprende su camino hacia el parque que separa Ciudad Universitaria de los Colegios Mayores. Cada vez más lejos, se pierde entre los árboles. Me alegro de que Sócrates fuese consecuente con sus creencias pero siento la muerte de un hombre poderoso intelectualmente.

Fdo: Esteban Martín

Twitter: @emartinp

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Un comentario en “Sócrates: “Solo sé que no sé nada”

  1. Hola.

    He encontrado la foto aquí expuesta de Sócrates y me ha gustado para el blog que acabo de abrir. Quería que lo supieras por si eras tú el dueño de la imagen y no te importaba compartirla 🙂

    Por cierto, quizá te interese la idea de mi blog. Ahora no tiene nada porque es nuevo, pero espero ir llenándolo poco a poco de conocimiento.

    Un saludo.

¿Algún pensamiento al respecto?

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