Profesor UMA

T. León Gross: “El centro de gravedad de las empresas informativas se ha alejado de la sociedad y se ha acercado al sistema rector”.

Profesor UMACuando entraba en clase, apenas necesitaba mandar callar, los alumnos ya lo hacían de motu propio. Por supuesto, el silencio se prolongaba durante toda la clase sin necesidad de alzar la voz. Su aspecto era imponente, merecía respeto. Cogía el micrófono, se apoyaba en la parte delantera de la mesa del profesor y, con un look de vaquero, cinturón trenzado y camisa (excepto los miércoles, que venía de rodar un programa de televisión y vestía traje) comenzaba a explicarnos de manera informal, las formalidades del periodismo. Su timbre de voz se asemeja al de Leonard Cohen, y sus exposiciones son pausadas, tranquilas y coloquiales, invita al recogimiento y a la reflexión. En clase se dirigía a sus alumnos y apenas miraba sus papeles: sus explicaciones estaban cargadas de datos, citas y cultismos. Recuerdo que salía del aula contagiado, con la cabeza llena de datos y nombres de teóricos del periodismo, y con ganas de ser un buen periodista. Nos invitaba a acudir a su despacho a discutir dudas y recuerdo que fui el primer estudiante de mi clase en hacerlo: ir al despacho de Teodoro suponía luchar contra los nervios que provocaba la mezcla de cercanía y lejanía intelectual de aquel profesor.

Hemos mantenido contacto desde entonces. Recientemente he estado en Málaga donde mantuve un encuentro reviviscente con él y os traigo una entrevista basada en su libro El Periodismo Débil sobre el periodismo actual. Hace años parecía distante e inalcanzable. Cinco años después, puedo decir que no lo es: es simpático y cercano, aún manteniendo las distancias. No tiene mucho acento malagueño y mantiene su manera peculiar de explicar los asuntos: marca mucho las “eses” de las palabras y comunica muy bien sus ideas. Además, tiene una sonrisa con la cual intuyo que, a pesar de su aspecto serio, durante su adolescencia tuvo que ser un travieso de cuidado.

Teodoro León Gross, Málaga 1966.

Quería preguntarle en primer lugar si está bien decir que sobran periodistas.

Es una expresión que permite varias interpretaciones. Sobran periodistas si juzgamos por los Eres, sí; si juzgamos por el nivel de información de la sociedad, no. ¿Cuál es el criterio: desde el punto de vista de la empresa, desde el punto de vista de la sociedad de la información, de los valores de cultura cívica o democrática que requiere de unos estándares en la sociedad? Yo creo que no sobran periodistas y, sobre todo, no sobran buenos periodistas sino que faltan. Dentro del hipersector del periodismo que es muy amplio y donde hay parcelas a las que difícilmente se les puede dar el nombre de periodismo: programas de televisión, crónica negra, del corazón… ahí hay muchas extensiones donde el periodismo es discutible pero tienen una buena vitalidad.

Buen periodismo hace falta y en ningún caso admitiría que sobran periodistas.

¿Qué consideraría que es buen periodismo?

Buen periodismo, para mí, es aquel que de una manera genérica proporciona información de interés general a la sociedad que es relevante para que esa sociedad sea mejor, más competente, eficaz, dinámica, innovadora, creativa, más consciente como sociedad. El buen periodismo debe estar indagando en la información de interés público, tiene que vencer las resistencias a que se publique esa información y lo tiene que hacer con rigor y ecuanimidad.

Hoy por hoy tenemos una cantidad de información al peso brutal que no sirve para nada, que no le sirve al público; en muchos casos son remitidos, periodismo pasivo, notas de prensa. Estamos ante un periodismo de fuentes en el que la fuente prevalece en muchos casos frente al mediador. Estamos en un ciclo no particularmente brillante del periodismo. Por supuesto, estamos en un periodo histórico en el que la población está más informada, pero son dos cosas distintas.

¿Qué le hace falta a un periodista para ser buen periodista?

Formación, en todos los ámbitos: que cuando vaya a hacer una información disponga de las herramientas metodológicas desde el punto de vista periodístico y de conocimiento que le permitan hacer bien esa información. Nadie puede dar una buena información sobre la gestión económica si no tiene buenos rudimentos de economía, de contabilidad…

En relación con esto que dice, y en relación con la decimotercera paradoja de su libro, el periodismo se compone de investigación y comunicación, ¿diría usted que el periodismo ha evolucionado más hacia la comunicación descuidando la investigación?

Sí. Es verdad que Jean Marie Colombani, director de Le Monde en años anteriores, decía que buena parte de los males del periodismo emanaban de la confusión de información y comunicación. La comunicación es toda la interactividad humana mediante cualquier soporte. Sin embargo, hacer información, proporcionar datos sobre un hecho determinado, requiere de una serie de técnicas profesionales y de deontología profesional muy específica. Me parece ridículo la forma en que se está tratando ese periodismo ciudadano que lleva el tú periodista, you-journalist, que pretende presentar al ciudadano como un periodista en potencia: ha llovido, mandanos tu foto, mándanos tu crónica. Un ciudadano, por llamar a la policía y decir que ha reconocido a un delincuente, a un etarra, y facilitar la detención, eso no le convierte en policía, le convierte en colaborador de la policía. Y un ciudadano, por mandar una foto de una tormenta o de un accidente que se acaba de producir, no se convierte en periodista, es un colaborador puntual de los medios. Eso puede dar grandes resultados, me pareció deslumbrante cuando en el tsunami de Indonesia que en muy poco tiempo pudiésemos disponer de imágenes de gente que estaba allí en los hoteles, tomaron imágenes espectaculares que subieron en la red y que los grandes medios divulgaban. Claro que eso nos demostró que puede proporcionar grandes rendimientos pero eso no es periodismo y no son periodistas. El periodista tiene que ser la persona que disponga de esas herramientas y del conocimiento y la formación que decíamos antes, el instinto, y la voluntad de hacer periodismo.

¿Podríamos decir que el periodismo es una carrera fácil?

Es una carrera fácil. En Estados Unidos se resisten mucho en sus universidades a nuestro planteamiento  universitario europeo que lleva el periodismo al ámbito de la comunicación y que son carreras mixtas de sociología, historia, … Allí tienen la idea de que el periodista se debe formar en una escuela profesional de periodismo: aprender fundamentalmente a escribir, a contar historias, a saber cómo enfocar las historias, a saber encontrar las herramientas adecuadas para construir bien la historia. Un sentido más profesionalizado. Más en el sentido de formación profesional que de universidad.

Aquí hacemos un mixto que sirve para formarse como periodista o como doctor en comunicación y probablemente sean dos cosas distintas. Puede ser discutible. También yo creo que alguien sale de la universidad razonablemente bien formado para ejercer la profesión y, a la vez, para tener una conciencia de la comunicación.

¿El prestigio de la profesión y los profesionales periodistas pasa por mejorar la formación universitaria o derivarlo a oficio como en Estados Unidos?

Yo no creo que el prestigio de la profesión emane de ninguno de los dos modelos de formación. Es evidente que hace falta una buena formación y esos son dos enfoques pero no creo que ninguno determine el prestigio de la profesión.periodismo uma

El prestigio siempre ha dependido de la práctica profesional del periodismo, del producto que se hace circular y yo creo que, hoy por hoy, depende mucho más de la empresa informativa que de la formación de los periodistas. Son los modelos de empresa los que alimentan un cierto desprestigio porque desde los años ’80 las redacciones han ido perdiendo peso de una manera muy nítida y ha ido ganando peso la gerencia. Y cada vez más, ahora con la crisis, los productos periodísticos están vinculados a las estrategias gerenciales de las empresas informativas, incluso la búsqueda de publicidad determina muchas veces la línea editorial.

En esta última década se ha observado una creciente desconfianza de la sociedad hacia el periodismo: Las empresas informativas, que eran un instrumento de la sociedad frente al poder se han ido convirtiendo en un instrumento más del poder, se han alejado. El centro de gravedad de las empresas informativas se ha alejado de la sociedad y se ha acercado al sistema rector, el poder político, el poder económico.

Teniendo en cuenta los bien marcados editoriales de cada medio ¿diría usted que el periodismo hoy en día se ha convertido en un arma de desgaste político más que un instrumento democrático de conocimiento?

La tradición mediterránea en España, en Italia, en parte en Francia, es diferente de la anglosajona, y aunque el periodismo ha tendido al modelo anglosajón, en el entorno latino siempre ha habido mucha prensa de opinión. Realmente, la tradición es de prensa muy política, muy polarizada políticamente. En parte eso se ha corregido y desde la Transición hasta principios de siglo, en términos generales, se puede hablar de un sistema de medios independiente de los partidos políticos; no desprovisto de línea editorial, que sería un error. Un medio tiene que ser de izquierdas, de derecha, confesional o aconfesional, liberal, socialdemócrata… un periódico necesita tener un discurso, lo que es discutible es cuando la existencia del discurso te lleva a adaptar la verdad, lo que tú eres capaz de ver de la verdad, a tu propio discurso. En ese caso, si tú ocultas una práctica de un partido político o de una entidad financiera porque no te conviene, eso ha dejado de ser periodismo para entrar en el terreno de la propaganda. Y con la crisis esto se ha acentuado. Es evidente que hay medios que hoy por hoy dependen desesperadamente de la financiación de la publicidad institucional. Y, yo diría que los dos grandes medios españoles están evitando esa imagen.

En la medida en que los periódicos se comportan como órgano de expresión de los partidos, la respuesta es sí. Cuando no es así, la respuesta es no. Yo no creo que El País o El Mundo estén actuando con el propósito definido de desgastar al gobierno, independientemente de que su línea editorial suponga un desgaste. Pero no creo que ese sea el motivo por el que cada día se hace el periódico.

Por otro lado, ¿el periodismo online de pago con suscriptores fijos es un remedio contra el mal periodismo?

El periodismo necesita una financiación que le de independencia y cuando tienes independencia tienes la capacidad de hacer buen periodismo. Si ese ingreso llega vía publicidad comercial o vía suscripción, evidentemente será una garantía de que ese periódico puede funcionar con independencia. Si llega fundamentalmente vía instituciones públicas, partidos políticos, no. Hoy por hoy, los ensayos que hay en la web son muy limitados en cuanto a la posibilidad de obtener buenos resultados económicos mediante suscripciones o mediante publicidad comercial, y eso es lo que está limitando el éxito de muchos productos que además son muy buenos productos.

En la medida en que aparezcan medios capaces de generar una financiación potente o en la medida en que se desarrollen nuevas estrategias que alleguen cifras interesantes, la red será la plataforma.

La abundancia de emisores dentro de este sistema de pensamiento débil en el que estamos ahora mismo ¿No contribuyen a saturar, sobreinformar y, finalmente, desinformar a los lectores, oyentes etc?

No creo que la abundancia de emisores sea un problema per se. Yo diría que es vivificante la multiplicidad de emisores. El problema es cuando esos emisores no tienen capacidad, no son capaces de desarrollar músculo suficiente para desarrollar buen periodismo, en ese caso sí, nos encontramos en medio de la niebla voces que no se sabe a quién sirven ni los efectos que pueden generar.

En España el sector del papel está saturado, en cada provincia hay dos, tres periódicos y eso, en este momento, es insostenible. Probablemente vamos a ver desaparecer periódicos de papel de manera significativa en los años inmediatos. Quedará uno por provincia y a la larga, en un segundo ciclo, también desaparecerá. No soy capaz de preveer los tiempos, hay teóricos que están estableciendo calendarios y no son armónicos, hay versiones contradictorias.

En los países emergentes, durante mucho tiempo el papel va a tener mayor estabilidad que aquí, donde el desarrollo tecnológico va a favorecer mucho antes el cambio de paradigma. Vamos a asistir a ese cambio y necesitaremos medios de referencia, parece que los medios tradicionales de papel lo serán también en la web, ya lo son. Pero es difícil de preveer si otros medios específicos desde la web van a ser capaces de irrumpir en el sistema de medios, en el actual grupo de cabeceras dominantes.

La red no va a disminuir el número de emisores sino que los va a multiplicar exponencialmente. El problema no hay que verlo en la cantidad de emisores, hay que verlo en la existencia de los medios de referencia. Ya en el periodismo, en la segunda mitad del siglo XX se ha trabajado sobre el concepto de medio de referencia, medio de inducción rectora, medios que son realmente los que marcan el modelo de periodismo, el valor del periodismo, los criterios periodísticos.

¿Tenemos en España buenos medios de referencia?

Todos los medios de referencia son mejorables, pensar que existe el producto periodístico perfecto es absurdo. Si nos fiamos de los estándares internacionales, la lista más prestigiosa ha sido la que hacía John Merrill en el Instituto Tecnológico de Massachusetts, The Elite Press, y ha sido cambiante pero en las tres últimas décadas ha estado el diario El País siempre. Los grandes periódicos casi siempre son: New York Times, Whasington Post, Neue Zuger Zeitung de Suiza, Frankfurter Allgemaine y Süddeutsche Zeitung de Alemania, en el Reino Unido ha cambiado, el representante más habitual es The Independent, Le Monde, Asahi Shimbum de Japón, y El País de España. Eso significa que en España se hace periodismo de referencia, El País es un buen producto periodístico, dicho lo cual, si El País es considerado uno de los diez grandes periódicos del mundo, podemos considerar a El Mundo, un periódico que sirve de antítesis, la otra cara de El país desde el punto de vista ideológico, está en ese estándar. Quizá El País es más exigente, más pulcro, en aspectos formales, y ha tenido una plataforma más poderosa que ha permitido elaborar mejor algunos trabajos, pero El Mundo es una respuesta a El País.

La idea de medio de referencia es aquel que sirve de referencia para los demás, para la sociedad, para el sistema. Lo que es importante es que los medios de referencia se ajusten a lo que hemos considerado tradicionalmente periodismo de referencia: aquel que es cosmopolita y no aldeano, que tiene pluralidad de géneros complejos, que la editorialización le concede un valor de excelencia, que aplica con rigor los valores propios del periodismo…

En sus años de profesión y enseñanza ¿le ha decepcionado el periodismo real frente a la concepción periodística teórica?

Yo no me he sentido muy decepcionado porque como yo he ejercido el periodismo paralelamente a la docencia desde el principio nunca he concebido la docencia a niveles platónicos o idealistas que han tenido tradicionalmente muchos manuales. Se pueden dar definiciones de noticia o periodismo maravillosas, y aunque hace falta tener referentes idealizados, tener objetivos elevados, el periodismo debe ser ensañado sobre lo que debe ser y sobre lo que es, sobre lo que podría ser, pero sobre lo que está siendo.

Para mí no ha sido nunca un conflicto la diferencia entre lo que se enseña en la universidad y lo que he vivido como periodista. Dicho lo cual, sí creo que reflexionar sobre el periodismo en ocasiones te ilumina para ser consciente de muchos de los vicios en los que incurre el periodismo y que en la mecánica cotidiana, en la rutina de los días, puedes terminar perdiendo de vista.

Teodoro es articulista de Vocento, escribe en el diario Sur de Málaga y es profesor de Comunicación en la UMA. Un profesor es un maestro espiritual y, sin duda, Teodoro lo es a su manera.

Fdo: Esteban Martín

Twitter: @emartinp

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