J. D. Jerónimo: “Nosotros los malvados, vamos a ir también al cielo”.

“El testimonio personal de la fe, en sí mismo, es una poderosa forma de catequesis”. Esta cita forma parte de la propuesta 29 del último Sínodo de la Iglesia Católica. Por desgracia, es casi lo único salvable de todo lo allí dicho.

La experiencia religiosa subjetiva, subraya la Iglesia, es lo más importante. Hoy vamos a hablar de religión. En concreto del catolicismo que lleva tanto tiempo en España y con tanto poder perdido desde los reyes apodados católicos en el siglo XV. Voy a presentaros a un amigo mío que aparece con sencillez ante nosotros para hablar con franqueza sobre su experiencia religiosa. Esto es sorprendente porque vivimos en un tiempo laico en el que nadie habla de Dios más que para pronunciar la muletilla “si dios quiere” o la blasfemia “me cago en dios”. También porque la gente del Opus Dei tiene mala fama (injustificada probablemente) de no hablar de sus propias vocaciones con absoluta claridad.

Hoy en día la gente tienda a presentarse con su cara más interesante, más sugestiva, procura llamar nuestra atención. Sin embargo, como veremos en la entrevista, Juan de Dios sorprende no solo por su franqueza sino por su sencillez y simplicidad de corazón en el siglo de las celebrities, las drogas, las fiestas y el postureo. Hay tres clases de simplicidad: la simplicidad racional; la simplicidad del paleto; y la simplicidad evangélica: bienaventurados los limpios de corazón porque ellos verán a Dios. Esta cita evangélica posee una gran paradoja ¿no es Dios el más complicado de todos los seres?

Conocí a Juan de Dios hace ya algunos años en Granada en unas conferencias para periodistas: es director de informativos de COPE Granada. Cuando bajo al sur intento que nos veamos y mantuvimos hace poco tiempo una charla en la que compartimos unas cervezas. Ahora quiero presentaros esta figura desconocida, no como periodista –que seguro es lo menos importante que hace en su vida- sino como creyente sincero. Su sencillez es fascinante y, a la vez, perturbador: veo en ella una humildad evangélica a la que no estamos acostumbrados hoy en día, y cuya simplificación en algunos asuntos puede resultar anticuada en el enrevesado siglo XXI.

Juan de Dios Jerónimo. Jete, Granada, 1976.

¿Por qué eres católico?

Porque me bautizaron en la Iglesia católica a los dos meses de nacer y mis padres son católicos.

Es decir, eres católico por cultura.

No, nací en un ambiente católico y durante mi juventud recibí catequesis en la parroquia y luego yo mismo me busqué mi formación para continuar dentro de la Iglesia. Esto es la etapa externa, lo que se ve: bautizo, catequesis, comunión, confirmación… La realidad es que soy católico porque he tenido la enorme suerte, la gracia, de que Dios quiera que sea hijo suyo, esa es la parte interna, la que no se ve.

¿Por qué elegiste el Opus Dei y no otro carisma católico diferente?

Como toda vocación, es algo que cuesta explicar, uno se sabe llamado, es algo íntimo, difícil de trasladarlo con palabras. Fue una carambola, mi padre quería que fuese a estudiar a los Escolapios pero no había plazas, así que me matricularon en el colegio Mulhacén y allí conocí el club montañero. A la semana de empezar a ir, un tipo me dijo que yo tenía vocación. Tenía novia y pasé un poco del tema. Pero en un viaje a Roma en 1990 vi que en el fondo me estaba resistiendo a algo inevitable. Es algo difícil de hacerlo ver a quien no cree en el Espíritu Santo. Yo fui dando pequeños saltos hasta que di el gran salto que fue dejarlo todo en 1993.

San José María Escrivá decía que “una hora de trabajo es una hora de oración”. Entonces ¿si trabajas duro durante todo el día, es necesario rezar?

No tiene sentido que uno no hable con su padre. ¿Qué es lo que te permite sonreir a pesar de los contratiempos? Rezar.

¿Qué tipo de oraciones rezas?

Rezo un rosario todos los días, a veces aprovecho mientras voy de un sitio a otro. También rezo Las Preces, una oración de “la obra”.

¿Qué libros usas?

Ahora uso una encíclica del Papa, y sobre todo el Evangelio.

¿Cuál es tu pasaje del Evangelio favorito?

El hijo pródigo.

¿Por qué ese en concreto?

Porque ese soy yo. Todos nos equivocamos, yo me he equivocado muchas veces. Al principio me daba vergüenza ser un desastre. ¿Los padres a quién quieren más? Pues al hijo más torpe, al que necesita más cuidados.

Se dice que para ir al cielo hay que ser bueno, pero en la Tierra hay gente que comete errores ¿qué pasa con esos malvados de la Tierra?

Nosotros los malvados vamos a ir también al cielo pero no porque al cielo vayan los buenos en el sentido de que todo lo hacen bien, eso es una mentira. Al cielo no iremos por méritos sino porque hemos confiado en Dios y porque hemos sido sinceros y porque hemos contado lo que nos pasa y porque hemos pedido perdón, eso es una cosa súper importante que se ha perdido hoy en día. Si nos consideramos perfectos y que todo lo hacemos bien, no se nos puede ayudar.

Tú das catequesis a unos niños ¿Qué sería más importante esa catequesis o hacer bien tu trabajo?

No es incompatible. Si no soy un buen trabajador, si no llego puntual, si no preparo bien los informativos, en realidad lo que les digo a los niños por la tarde es todo mentira. Tengo que ser un buen profesional, santificar mi trabajo, ofrecérselo a Dios lo mejor que pueda, para que sea auténtico todo.

Quizá el mensaje del padre “una hora de trabajo es una hora de oración”, tal y como están los tiempos ¿no puede ser quizá algo anacrónico?

Se adapta a los tiempos, tiene actualidad absoluta. Somos seres humanos y no lo podemos olvidar así tengamos iPod, iPhone o iPollas, somos seres humanos dependientes, por muy independientes que nos creamos porque mandamos un whatssup que llega a Nueva York al segundo o porque saltemos desde 39 mil metros. Necesitamos de la ayuda de los demás, de gente que nos quiera.

El otro día conocí a un chico que ha cambiado de colegio y estaba conociendo a sus compañeros, se iban de botellón, es decir, de zumillón, porque no tienen aún la edad, y me dijo que le faltaba algo. Pues claro, le dije, te falta Dios.

¿Quieres decir que la laicización de la sociedad ha sido mala?

Lo creo al 900%. El hombre se ha buscado a sí mismo pensando que en esa búsqueda de seguir uno sus instintos, su pasión, estaba la felicidad. Uno siempre busca la verdad, a nadie le satisface estar en una burbuja y vivir flotando, esos son la gente que tiene mucho dinero, y los ricos también lloran como muy bien se sabe. El ser humano quiere ser auténtico y conocer la verdad.

¿Y no puede encontrarse esa verdad en una religión distinta como puede ser la islámica o el budismo o judaísmo?

Mientras que el resto de religiones es un esfuerzo del hombre por llegar a Dios, el cristianismo es un esfuerzo de Dios por llegar al hombre, y se hace hombre, que pasa hambre, que pasa sed, que sufre, porque quiere que tú y yo nos demos cuenta de que nos quiere, y por ello muere.

¿Son compatibles razón y fe?

Absolutamente. ¿Quién ha impulsado la ciencia, el conocimiento, las universidades? La Iglesia, por esa búsqueda de la verdad.

Pero también se dice que la Iglesia siempre estuvo al lado del poder.

No niego que haya podido haber errores. Pero la única institución que ha pedido perdón por sus errores ha sido la Iglesia. Y la Iglesia no tiene por qué pedir perdón, soy yo, el individuo concreto es el que tiene que pedir perdón porque que se ha podido pasar al intentar convencer de una idea cuando lo importante es querer a la gente.

Ahora se van a cumplir diez años desde la canonización de José María Escrivá ¿Qué ha cambiado desde entonces en el mundo?

Pablo VI dijo que José María Escrivá es de los hombres, como tú y como yo, que más carisma, dones, ha recibido de Dios y que mejor ha correspondido. Tú y yo hemos podido recibir muchos dones pero no hemos correspondido. Él nunca dijo que no a Dios y eso deja una huella absoluta: que haya ahora millones de personas queriendo ser mejores personas, no cristianos, mejores personas, más leales, más trabajadores, es gracias a que un hombre le dijo que sí y ese hombre fue San José María. En medio de una sociedad en crisis, individualista, capitalista, egoísta, materialista, sigue habiendo gente que renuncia a todo.

¿Cómo se puede ser casto trabajando en medio del mundo hoy en día?

La hermana de Tomás de Aquino le preguntó esperando alguna disertación escolástica: Tomás, ¿qué hace falta para ser Santo?, y él dijo: Querer. ¿Qué hace falta para ser casto? Querer.

¿Todos podemos ser Santos?

Todos.

¿Qué supone hoy en día ser Santo?

Querer un montón a la gente y querer un montón a Dios.

¿Ser Santo podría ser la solución a todos los problemas?

Absolutamente. José María Escrivá decía que las crisis mundiales son crisis de Santos. Como no hay muchos santos, hay muchas crisis.

¿Y si una persona quiere ser santo de otra religión, aunque no tengan?

Es incongruente. Todos quieren ser santos pero no de la forma como queremos nosotros.

Lo que nos va a redimir es que queramos a la gente

¿Más allá de la religión?

Totalmente. Con todos los estudios de teología, filosofía, con todo lo que yo puedo rezar o dejar de rezar, si no quiero a mis amigos de verdad, como son, si no estoy dispuesto a cualquier cosa por ellos, es todo mentira.

¿Por qué es incompatible con tener una familia?

¿Quién te ha dicho que no tengo familia? Yo tengo otra familia, la gente con la que vivo. En mi caso es incompatible con tener una mujer, tengo que querer con tanta intensidad a tanta gente y, sobre todo, a Dios, que no tengo tiempo. ¡Ojo! y me cuesta todos los días.

¿Cuando rezas no puedes llegar a hacerlo en ocasiones mecánicamente?

Totalmente, a veces hago las cosas mecánicamente. Me doy cuenta, pido perdón.

¿Entonces el perdón lo cura todo?

Todo.

Puede haber gente que mate a alguien y pida perdón ¿es eso suficiente? Hay que tener cuidado con el perdón, que no se pide sino que se otorga.

Si el arrepentimiento es sincero, sí. Todos los pecados se ahogan en el océano de la misericordia de Dios.

¿Y el perdón de las víctimas de ETA, deben perdonar?

Por supuesto.

Humanamente es muy complicado perdonar a alguien que te quitó a tu padre o a tu marido.

Junto al amor está la justicia. Si sabemos perdonar, si nuestro corazón es capaz de perdonar, el corazón de Dios estará en el nuestro.

Si cada uno podemos conseguir la gracia de Dios ¿por qué hace falta una institución como la Iglesia?

Somos humanos, no somos ángeles, necesitamos saber que Dios nos perdona, que somos miembros de la familia cristiana, necesitamos sabernos acompañados por los hombres.

Juan de Dios es Jefe de Informativos de COPE Granada y es un sincero creyente católico; es un tío muy cachondo y divertido; una buena persona y un gran amigo.

Fdo: Esteban Martín

Twitter: @emartinp

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