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P. Cernuda: “al periodismo hay que dedicarle mucho esfuerzo para que venga cualquier cantamañanas contando mentiras”.

periodistaHabía leído algunos libros suyos y la había escuchado muchas veces en tertulias radiofónicas. Tenía ganas de hablar con ella y conocerla: Su voz es una página viva de la historia reciente de España. Para ello, preparé una variada batería de preguntas. Aunque estuvimos una hora charlando, no puedo decir que la conozca personalmente. Sin embargo, sí me hice una idea muy nítida de la clase de periodista que es: tenaz y honesta. El nombre de Pilar Cernuda dibuja en mi cabeza el retrato robot de cómo debe ser un periodista político: madruga todos los días laborales de la semana, lee toda la prensa nacional y algunos medios internacionales, acude a las Cortes cuando hay sesión de control y todos los días come con alguien del mundo de la política o de la empresa. Este contacto diario con multitud de personas diferentes lo noté desde la primera vez que la llamé por teléfono: en ese momento y durante la entrevista me trató como si fuese ya un conocido suyo. Me recibió en su casa, un noveno, amplio y tranquilo desde el que se veían las lucecitas que perfilaban el skyline nocturno de Madrid. Ser periodista de información política significa informar sobre un amplio abanico de temas, por ello, en la entrevista intenté que cupieran cuantos más temas mejor. Me pareció muy expresiva: cambiaba el gesto según el tema que tuviésemos entre manos. La vitalidad contenida y determinación bien encarrilada que desprende, realmente camuflan su edad. Me fui de allí con una gran idea en la cabeza: Pilar es un ejemplo de lo que las nuevas mujeres independientes pueden llegar a ser, sin cuotas femeninas de por medio.

Pilar García-Cernuda Lago Calleja Fernández, Santiago de Compostela 1948.

 

Observando la actual situación ¿teme usted que España se desintegre?

No. Tengo la absoluta certeza de que no se va a desintegrar. Estoy preocupada por Cataluña, no estoy preocupada por el País Vasco, allí hay otro sentido de Estado. Por cuestiones electorales, Artur Mas ha entrado en una dinámica de desquiciamiento, de la que está dando marcha atrás. Lo que más me ha sorprendido de esta polémica no es que diga lo contrario que hace un año, he estado muchas veces con Artur Mas, y nunca ha sido independentista, era soberanista, lo que me ha chocado es que él no supiera que si se separaba de España jamás iba a ser miembro de la Unión Europea. Hace dos meses, cuando lanzó este mensaje, dije en la radio “no puede ser miembro de la UE” y un compañero catalán me dijo “Porque lo digas tú”; no, lo dicen los estatutos de la UE. Hace falta que los miembros de la UE lo acepten y el país del que se ha segregado tiene derecho a veto. Eso lo sabemos los que hacemos información política y parece mentira que no lo supiera Artur Mas. Ahora se ha encontrado con que el mundo empresarial –se lo han dicho en persona, no en público, excepto tres valientes- le ha dicho que si sigue en ese plan ellos tienen un plan B, marcharse de Cataluña, porque se arruinan.

¿Es España una unidad de destino en lo universal?

Como decía José Antonio… Eso es un mensaje que está un poco caduco ya. España es una unidad, desde luego. De destino en lo universal… qué más quisiéramos. En este momento ya no hay unidades de destino en lo universal en nada. Hace diez años el eje del mundo era Estados Unidos y Europa. En este momento el centro del mundo se ha ido hacia Asia. La historia nos coloca en cada momento en una posición: en los siglos pasados España era el centro del mundo, y un destino en lo universal ahora ya no lo es, para desgracia nuestra.

¿Podríamos afirmar que la democracia española se ha deteriorado en los últimos años?

La democracia no. Y la prueba es que estamos hablando de asuntos muy serios, que tienen mucho que ver con la libertad y con el derecho de la gente a opinar y a decir el modelo de Estado y qué quiere para España. Lo que se ha deteriorado en España es la convivencia, sin ninguna duda; y lo que sí se ha deteriorado mucho es el hecho de que ya hay dos generaciones de vascos y catalanes educados en unos planes de estudios que han tergiversado la historia y que han presentado, sobre todo en Cataluña, a España como un invasor de una Cataluña independiente. Nosotros no hemos invadido nunca a nadie y Cataluña nunca ha sido nunca independiente y el País Vasco tampoco. Esto, que en el país Vasco la gente, por un problema de madurez, lo ha asumido mejor, en Cataluña, sin embargo, sorprendentemente, un pueblo que creíamos más maduro, lo ha comprado muy bien.

¿Es compatible España con los particularimos?

Por supuesto. Esa es la riqueza de España.

Siempre se dice que el ambiente político de España está muy crispado ¿podríamos decir que el inicio de esa crispación fue cuando Felipe González, señalado por casos de corrupción, se aferró a la poltrona?

No creo que el ambiente político de España esté muy crispado. El ambiente político de Madrid está muy crispado. Los que vivimos en Madrid y hacemos información política lo vemos muy crispado. Pero si vamos a Sevilla, a Guadalajara o a Vigo, esa crispación no se vive con la intensidad que se vive aquí. Empecé a ver problemas de tensión mucho antes de Felipe González: la gente se olvida de los últimos años de Adolfo Suárez. Suárez, personaje al que quiero y al que admiro. Pero están las hemerotecas para ver hasta qué punto sus dos últimos años de gobierno fueron muy muy muy tensos. Tenía a una opinión pública mayoritariamente en contra y a su partido contra él. Hasta el rey dejó de ofrecerle aquel apoyo incondicional de principio de la Transición. Sus dos últimos años fueron durísimos porque se convirtió en una persona muy ególatra que no escuchaba. Con él se acuñó el término “Síndrome de la Moncloa”.

Ahora que menciona el “Síndrome de la Moncloa” según el cual habría un alejamiento de los gobernantes respecto de los gobernados ¿no se les supone a los gobernantes la capacidad de saber en cada momento lo que conviene a los gobernados?

¡Que va! Ojala fuera así. Ellos, de hecho, lo creen. Y lo primero que le dicen a sus colaboradores es: “transmitidme el sentimiento de la calle, decidme si me equivoco, ayudadme a seguir siendo como soy y como he sido siempre”. A la tercera vez que un asesor o algún subordinado le dice “Presidente, por ahí no”, a la tercera vez, o le echa o deja de escucharle. Eso ha ocurrido con todos los presidentes de España. Con Rajoy aún no lo sabemos porque no hemos tenido tiempo. Ocurre con todos los gobernantes del mundo. En mi libro El Síndrome de la Moncloa cuento lo de David Owen, viceprimer ministro británico y neurólogo, que cuando dejó la política se dedicó seis años a estudiar científicamente y médicamente y neurológicamente cómo cambian los dirigentes, no solo en la política sino también en la empresa. Y todos los que llegan muy alto acaban distanciándose de las personas de su alrededor.

En ese libro suyo que menciona se dice que Zapatero fue el presidente que menos cambió ¿no supuso esto un error al no asimilar el papel que le corresp0ndía?

En el libro digo que hay personas de su círculo más próximo que me dicen que es el que menos cambió; y otros, como Felipe González, que dicen que cambió desde el primer día. La percepción que tengo es que cambió poco. Le conocía desde mucho antes de ser Presidente del Gobierno. Siempre fue igual: una persona absolutamente inmadura, sin formación, sin experiencia y muy superficial y muy frívolo. Por lo tanto, ha sido un desastre como Presidente del Gobierno y estamos sufriendo las consecuencias. Es un personaje de fácil trato, pero durante su estancia en la Moncloa yo lo he visto  hacer gestos de una soberbia infinita. Luego hay que hablar con los ex compañeros: dicen que fue el que peor trató a la gente que trabajó con él.

¿Lleva el PSOE posponiendo un serio debate interno desde la salida de Felipe González, que intentó parchear con Zapatero y ahora se ha encontrado con un problema mayor?

El PSOE tiene que reinventarse. Es el problema más serio que tenemos en España, a parte de la crisis económica y el paro, pero desde el punto de vista político lo más grave es que este PSOE no está a la altura de lo que se espera de un partido de gobierno o principal partido de la oposición. De la misma manera que te digo que también me ha decepcionado Mariano Rajoy, aunque él está absolutamente convencido de que está haciendo lo que tiene que hacer y que en dos años esto va a cambiar. Quizá tiene razón pero yo estoy decepcionada como tantísimos españoles. Estoy decepcionada con Rubalcaba y yo era rubalcabista a tope, y me ha decepcionado mucho como vicepresidente de Zapatero y ahora como líder de la oposición. Pero no solo que me haya decepcionado a mí, a mucha otra gente, a la gente importante de su partido. Y el PSOE ahora mismo está en el peor momento de su historia: tuvo los peores resultados electorales que tuvo nunca en democracia y, además, a pesar del deterioro del PP, no ha ganada ni un solo punto. Hoy he almorzado con gente importante del PSOE y me dicen que tienen que inventarse. Los cuatro o cinco nombres que suenan como posibles delfines, ninguno sirve, los conozco a los cuatro o cinco que se mencionan; muchos son alcaldes, consejeros, secretarios de organización… pero no tienen capacidad para dirigir un partido de gobierno.

¿Hizo mal, entonces, el PSOE en desechar a la figura de Rosa Díez?

No la considero, en absoluto, una figura relevante.

¿A pesar de haber montado un partido joven y nuevo?

Tiene un discurso oportunista y que cala muy bien en este momento en una serie de gente que quiere referencias porque está decepcionada del PSOE y del PP. Rosa Díez es encantadora, se expresa muy bien, pero no es una persona en la que yo pueda confiar como persona de gobierno en absoluto. Además, ha demostrado, donde ha tenido capacidad de tener alguna cuota de poder que se comporta como los demás. Cómo ha vendido su voto en Asturias me parece igual de inmoral que las cosas que ella denuncia.

¿Entonces, la regeneración democrática que propone UPyD…

No creo que sea el partido que tenga que levantar la bandera de la regeneración democrática ¿por qué no preguntamos a la gente que se ha ido de UPyD por qué se ha ido? De los fundadores se han ido casi todos. Rosa tiene una ventaja enorme: nadie ha visto cómo gobierna, sólo tiene tres mensajes: antinacionalismo, antieta, y regeneración democrática que no ha tenido oportunidad de demostrar. Ha dejado mucho que desear apoyando a algunos partidos. Se me ponen los pelos de punta de pensar que puede gobernarnos, incluso con un gobierno de coalición.

Sin embargo, sí que se ha adelantado en algunas propuestas que posteriormente el PP ha adoptado.

Dime una.

Por ejemplo, los desahucios.

Se contará la historia de los desahucios. Es verdad que en España en los últimos años han sido 350 mil los desahucios, pero no se han ejecutado. Los datos que yo tengo, indican que ha habido entorno a cincuenta desahucios este año. Cada vez que hay un desahucio, aparece en un medio de comunicación, en las televisiones… porque son tan dramáticos que hay una denuncia por parte de los medios y es algo que estamos obligados a conocer. Si en España hubiera quinientos desahucios diarios como dicen los radicales, en este país habría tiros en las calles. Estoy investigando los desahucios, e insisto, cada uno de ellos es desgarrador. Alguno de los bancos con los que he hablado han llegado a acuerdos respecto a 80 mil desahucios, otro 70 mil… porque los bancos no quieren desahuciar a la gente, quieren llegar a algún tipo de acuerdo para que sigan pagando la cantidad que puedan pagar o bien que se queden en su vivienda con un régimen de alquiler, que es una propuesta que está haciendo el partido popular. No hagamos demagogia.

A lo largo de sus años de profesión ¿cree que ha habido un distanciamiento entre la política y la calle?

Sí, la ha habido siempre, en muchos momentos. Pero en algunas ocasiones ha sido más pronunciada que en otras, pero ha habido. Por eso me gusta la idea de que los parlamentarios autonómicos no cobren un salario. ¡Ojo! Que así es como comenzaron los parlamentos autonómicos, que ya no nos acordamos, pero yo que ya tengo años sí. En los parlamentos autonómicos no había sesiones todas las semanas, los parlamentarios tenían su trabajo, y dos veces al mes se dedicaban a su tarea parlamentaria. No había tanto coste público y eso les permitía ser de verdad la voz de la calle: cuando un médico es parlamentario, si él sigue atendiendo a sus pacientes, el día que va al parlamento autonómico tiene mayor conocimiento de lo que pasa en la calle que si deja la profesión y se dedica a vivir de la política. Me parece muy sano. El distanciamiento es evidente, por eso me gusta esta idea, por una cuestión económica y de cercanía.

Como los periodistas, los que pontifican: periodistas conocidísimos algunos de ellos, que tienen una influencia brutal y que yo hace años que no veo en ningún sitio. Y a veces veo que hacen un editorial brillantísimo sobre un asunto que a mí me consta que es falso. Están tan preocupados por hacer un discurso brillante que no se molestan en comprobar si lo que cuentan es cierto.

¿Si hubiese más cargos políticos femeninos, sería distinta la política?

No. No creo en las cuotas. Cada uno tiene que estar por lo que vale. Si a mí me llamaran para estar en una tertulia porque necesitan una cuota femenina, diría que no. Mi estimación se quedaría por los suelos si a mí me llaman por ser mujer y no porque yo tengo algo que decir. Las mujeres aportamos mucho a la vida y al trabajo: nuestra capacidad de organización, yo creo que es mucho más completa, somos capaces de hacer varias cosas al mismo tiempo, no tenemos horas, sabemos nuestras prioridades. Pero no creo que la política o la empresa serían distintas con más mujeres. Lo que me interesa es que hay mujeres que han llegado muy alto en la política por lo que valen y no por cuota.

El otro día había una noticia en El País que decía que aún las mujeres periodistas no llegan a la portada de los periódicos.

No es verdad. Eso era hace diez años, ahora sí. He dado una conferencia sobre mujeres y periodismo. Pilar Miró, directora general de RTVE, puesto mucho más importante que el de algunos Ministros, lo consiguió por ser Pilar Miró y no por ser mujer. Hay mujeres espléndidas en puestos de muchísima responsabilidad. Yo trabajo para varios periódicos y sus redacciones locales están llevadas por mujeres cuya importancia supera a la del alcalde: hay muchos programas de televisión presentados y dirigidos por mujeres, muchas columnas de las más leídas son también de mujeres.

¿No está siendo Rajoy cobarde a la hora de por ejemplo quitar los traductores del Senado?

Hay muchas cosas que está haciendo que a mí no me gustan nada, pero precisamente creo que cobarde no es, si no, no estaría crujiéndonos económicamente como lo está haciendo, pero es lo que él cree que debe hacer para sacar el país adelante. Los traductores del Senado, ahí hay un tema legal, porque todos hemos escrito y hablado sobre este tema que nos cruje. Es cierto que una ley echa por tierra una ley anterior, pero yo no sé hasta qué punto no lo han hecho porque están llegando a negociaciones con otros partidos para otro tipo de leyes y necesitan su apoyo. A mí me gustaría que los quitara, no es una gran cantidad de dinero pero es un símbolo.

Cambiando de tema quería preguntarle ¿por qué monarquía sí y república no?

Depende de qué tipo de monarquía y de qué tipo de república. Yo pertenezco a una generación que le debe muchísimo al rey, muchísimo, y me da mucha pena que no hayamos sido capaces de transmitir a nuestros hijos cuanto le debemos al rey, que es inconmensurable. Le hemos debido y le seguimos debiendo. Ha cometido muchos errores. Pero es tanto lo que está en la balanza positiva que yo estoy dispuesta a perdonar, sobre todo porque ha pedido perdón. A mí el rey me sirve de mucho. Y como soy una privilegiada que conoce muy bien al Príncipe y que ha tenido muchas oportunidades de hablar con él y conozco su sentido del Estado, su capacidad de trabajar por este país, su patriotismo –aunque sea una palabra devaluada pero que es básica para cualquier país funciones bien- y su formación, confío en él. Hay un problema en la monarquía que es el elemental: no elegimos al jefe del Estado. Ahí estoy de acuerdo. Ahora bien, dime en este momento tres personas que serían estupendos jefes de Estado en este país.

No podría decir ninguno.

Pues ya está. Y aquí hemos tenido presidentes con unas carencias tremendas, y si hemos salido adelante es porque estaba el rey para echarles una mano.

De cara a la juventud, como yo mismo ¿no cogería más músculo la monarquía siendo Felipe nuevo Rey?

Vamos a ver cuando le toque, yo creo que va a ser un rey extraordinario. Es una persona que sabe perfectamente lo que significa la monarquía y que como tú y como yo tiene muchas dudas respecto a muchas cosas relacionadas con la monarquía porque es una persona muy formada.

Sin embargo puede haber gente que piense que cómo podemos fiarnos de un rey infiel.

¿Infiel, en qué sentido?

En su matrimonio.

El que esté libre de culpa que tire la primera piedra. No me gustan las personas desleales o infieles, pero en este momento no estoy juzgando vidas privadas, y desde luego en su vida pública el rey ha dado el do de pecho y mucho más.

Diría usted que a juventud española está politizada, más allá del 15m?

Yo diría que está politizada solamente en lo relacionado con los movimientos sociales y redes sociales, el 15m, el 15s. Los partidos tienen juventudes pero tienen poco protagonismo y se mueven poco. Y me gustaría que estuviese más politizada porque pertenezco a una juventud muy politizada y muy formada políticamente, era una juventud que teníamos algo en común –la España de Franco- y queríamos trabajar por una España democrática. Me da pena que en España en este momento sea el no por el no. No me cabe en la cabeza que los mismos que impiden hablar a Rosa Díez, impiden hablar a Carrillo e impiden hablar a Aznar. Lo que están demostrando es no tener educación, que no están interesados en lo que les pueda decir para luego responder y que prefieren la algarada a la formación y la información.

¿Y esa politización cómo debería hacerse: afiliándose a un partido, poniendo interés en las páginas políticas de los periódicos?

Es leer, es informarse, es ver la televisión y sobre todo leer y hablar con la gente de tu alrededor. Yo iba a conferencias, a exposiciones, a conciertos. Lo que echo de menos en la gente joven de ahora es la curiosidad: se pasan horas delante del ordenador con Twitter. Me enferma su falta de interés por todo excepto por tener la última maquinita.

¿No puede ser eso culpa de los padres que han basado la educación en “que tengan lo que nosotros no tuvimos”?

De muchísimos padres. Es mucho más cómodo tener a los niños delante de la televisión que hablar con ellos, así no dan la lata. No se premia el esfuerzo en absoluto y en clase el más famoso es el que más desordenes provoca. Estoy en contra de los planes de estudio. Yo he sido educada con unos padres y unos profesores que parecían el sargento de caballería y estoy felicísima y no tengo ningún trauma. Aquí parece que reñirle a un chaval es cometer un crimen. Hay que reñir y marcar un camino y que si no se esfuerzan no obtienen resultados.

¿Hay en España una Opinión Pública fuerte?

Depende de los sectores sociales. La izquierda está más politizada que la derecha, sin ninguna duda, y cala más en determinados ambientes sociales, los sindicales por supuesto. Me da mucha pena esta sociedad española sin criterios claros, muchas veces es la algarada por la algarada.

¿Cumple la prensa un papel clarificador en España?

Hay todo tipo de prensa. Normalmente la ha cumplido. Pero me da mucha pena que mucha gente, compañeros míos a los que no tengo ningún respeto, que piensan más en un titular que en la veracidad, que tengan tanta influencia. Eso me desespera porque esta es una profesión apasionante a la que hay que dedicarle mucho esfuerzo para que venga cualquier cantamañanas contando mentiras.

¿Existe en España la figura del periodista colega del político?

Existe el compañerismo, el conocernos. El que se crea colega se equivoca, el político y el periodista. Esto es un toma y daca. Tengo amigos políticos, pero son amigos porque ellos saben dónde está el límite de la relación. No me pueden pedir que yo traspase ese límite ni yo tampoco puedo pedírselo a ellos. Una cosa es que intercambiemos informaciones, al final provoca una amistad o una relación de casi amistad; y otra cosa es que quieras que el otro te baile el agua. Cuando más estrecho relaciones con los políticos es cuando dejan de serlo.

¿Una cercanía en exceso con los políticos impide la labor periodística?

No. Tengo cercanía y confianza con muchos políticos porque debo tenerla. Otros que me han engañado no tienen segundas oportunidades. Pero la cercanía es buena, siempre que estén las reglas del juego muy claras.

¿Ha cambiado la forma en que se relacionaban los políticos de la Transición con respecto a los actuales?

Completamente. En los años ’80 era fundamental el papel de los periodistas para explicarle a la gente lo que se estaba haciendo. La gente tenía miedo, eran tantos los cambios que se tenían que hacer que los periodistas teníamos que la labor de explicar lo que se estaba haciendo y tranquilizar a la población. Tuvimos un papel muy importante con los políticos, más estrecho que el que hemos tenido nunca, pero teníamos una idea muy clara todos de cual era nuestro papel y el de ellos.

¿Usted cómo consigue que los políticos le abran las puertas del despecho: por veteranía, porque su nombre está asociado a la profesionalidad?

Pues porque voy a los sitios. Llevo cuarenta años llendo a los sitios. Hay gente que cuando llega a determinada edad o a determinado nivel, no se mueve de los despachos. Y, curiosamente, la mayoría de los que cubrimos la Transición, seguimos yendo a las Cortes, seguimos hablando con los políticos, seguimos viéndonos. Tenemos un espíritu muy arraigado de que para informar es necesario tener acceso a la información que solo te pueden dar los políticos, los fiscales, los empresarios. A mí me abren puertas y me cogen los teléfonos porque me ven todos los días.

¿Alguna vez le ha llamado algún político para reprocharle la forma en que h comunicado una información?

Sí, muchas veces.

¿Cómo se responde?

Si él tiene razón, pidiendo perdón y diciendo a los lectores y los oyentes que la información que di estaba equivocada. Es la única forma de tener credibilidad. Otras veces te llaman y te reprochan una opinión, me pasó hace tres días; le tuve que decir que lo sentía mucho pero que es lo que pienso. Y si lo dices con el tono adecuado lo terminan entendiendo. Hay que decir una cosa, admite mejor la crítica la derecha que la izquierda.

¿Con qué políticos es más fácil llevarse, con los de la izquierda o con los de la derecha?

Depende de cada uno de ellos.

¿Qué partido lleva mejor la comunicación?

En este momento el PP muy bien, el gobierno menos bien, hay unos Ministros mejores que otros. Hay Ministros con los que es muy fácil comunicarse y otros con los que yo no he conseguido en estos nueve meses hablar con sus jefes de prensa, a los que hay que darles de comer a parte. También me pasó con el PSOE. Con mucha frecuencia es más fácil hablar con los Ministros o con los grandes empresarios que con sus jefes de comunicación.

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Pilar es, como vemos, una periodista tipo. Sabe manejarse en los altos ambientes políticos y empresariales españoles, y demuestra cada día que es un ejemplo del buen periodismo que se puede hacer en España y del que podemos aprender los jóvenes.

Fdo: Esteban Martín

Twitter: @emartinp

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2 comentarios en “P. Cernuda: “al periodismo hay que dedicarle mucho esfuerzo para que venga cualquier cantamañanas contando mentiras”.

  1. Muy interesante la entrevista, admiro mucho a Pilar Cernuda. Solo me choca esa inquina que tiene últimamente contra Rosa Díez, que ya le he escuchado varias veces en sus intervenciones periodísticas, aunque no le pregunten.

    Por lo demás estoy mayoritariamente de acuerdo en su análisis de la actualidad política.

  2. Cuando la escucho en Onda Cero a mediodía, pienso tengo serias dudas de si habla una periodista o la portavoz del Gobierno PP.

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